ROGER HODGSON in 24-Heures, April 2011

ROGER HODGSON in 24-Heures, April 2011

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Roger Hodgson, singer
 
Not raising the voice in the land of showbiz
 
Text: Francois Barras
Swiss magazine 24-heures
 

Roger Hodgson speaks as he sings. Without raising his soft tenor voice, a voice which contributed to the success of his group, Supertramp. His shoulder-length hair is a reminder of his hippie heyday but meeting him in his hotel room dressed in sweatsuit and slippers proves (if you needed that proof) that the 61-year-old musician has left behind the aesthetic affectations of stardom ages ago. "The first gold record takes your breath away. The twentieth, you don't even notice." Between 1970 and 1982 Supertramp with Hodgson to the fore has sold more than 40 million albums. The man in slippers is a multi-millionaire. But he no longer pays attention to that either. His eyes which gaze at you with a slightly tired gentleness don't lie. Neither does his story.
 
"My father is responsible for my love of music. As a kid I sat down next to him and he would play me folksongs. When I was 12 my parents divorced. My father left his guitar to me, it became my life." Roger Hodgson doesn't have any difficulties recalling his youth. His greatest hits which were played acoustic earlier that night at the Zermatt Unplugged festival were carved out like so many other teenage dreams. "I wrote Dreamer in my mother's house. I put my most personal feelings into my songs. I never believed that they would be listened to by millions of people."
 
He founded Supertramp with Rick Davies in 1969. Success came slowly but surely. Dreamer, Give a Little Bit, The Logical Song... The hits garnished seven albums during a phase where the prog rock band developed into a monster stadium act in the UK, culminating in the release of Breakfast in America (1979). "Success is a trap. I got lost in it. My identity as a human being was absorbed by the musician's identity, I only thought in terms of audiences, critics, the life of the band. Surprisingly The Logical Song talked about that even before I encountered success: 'Please tell me who I am!'"
In 1982, Roger Hodgson made an arrangement with the other band members which appears  staggeringly naive in the ruthless world of showbusiness: he quit "his" Supertramp but left the name to his former band mates. Only condition:  his compositions, more than half of their repertoire, should no longer be played by the band. Only the Rick Davies songs should be played in the future. A handshake sealed the promise...
 
"I remember being onstage with the band but that's a memory from another life."
 
"Leaving Supertramp was a challenge. I have put 13 years of my life into the band, not into Roger Hodgson as an artist. It was then hard to find out that my name did not mean much to people." Officially tired of the music business he wanted to take care of his two young sons and he moved to Northern California where he still lives and he gradually built a solo career. "I lead a very simple life. I don't own a house in every country. I work without agent, my manager is a friend. I play when I'm asked to." A question then: Hasn't he picked the wrong job? Too nice to be a pop star? The nature of his success was also his discomfort: being a composer of songs of absolute sincerity he left the band and had to endure the label/cliché "nice" which would collide with punk rock at the end of the 70s.
 
Show-business seems to demand a minimum of cunning which Hodgson seems to lack. He who declares to be " an absolute believer but without church" is not disrespectful towards his former companion Rick Davies even though the latter broke his promise. Since 1998, when Supertramp reformed (without Hodgson), they are playing all the hits. "He was not honest about the anniversary tour 2010 which got sold as the  'original thing'. I was unhappy for the fans. There will never be a reunion, I know that it would not be the magic of back then."
Regrets? "None. I remember being onstage with the band but that's a memory from another life. I've made peace with myself. You are always alone the moment you go to sleep. And if you die, you can't take the audience with you."


Sin alzar la voz en el mundo del show-business    
 
Texto: Francois Barras, magazine suizo "24 Heures"


Roger Hodgson habla tal como canta. Sin alzar su suave voz de tenor, una voz que contribuyó al éxito de su grupo, Supertramp. Su largo pelo hasta los hombros, es un recuerdo de su época hippie, pero encontrarse con él en su habitación del hotel vistiendo una sudadera y en zapatillas demuestra (si necesitabas esa prueba) que este músico de 61 años dejó atrás hace tiempo las influencias de la fama. “El primer disco de oro te deja sin respiración. El vigésimo, ni siquiera lo notas”.  Entre 1970 y 1982, Supertramp con Hodgson al frente vendió más de 40 millones de discos. El hombre en zapatillas es multimillonario. Pero ya no le da más importancia a eso. Sus ojos, que te miran fijamente con una amabilidad ligeramente cansada, no mienten. Y su historia, tampoco.

“Mi padre es responsable de mi amor por la música. Cuando era un niño me sentaba junto a él mientras me interpretaba canciones tradicionales. A los 12 años mis padres se divorciaron. Mi padre me dejó su guitarra, que se convirtió en mi vida”. A Roger Hodgson no le cuesta recordar su juventud. Sus grandes éxitos, que habían sido interpretados en un formato acústico unas horas antes esa misma noche en el festival Zermatt Unplugged, se fueron formando durante su adolescencia, así como otros muchos sueños de adolescente. “Compuse Dreamer en casa de mi madre. Vuelco mis sentimientos más personales dentro de mis canciones. Jamás pensé que iban a ser escuchadas por millones de personas”.

El fundó Supertramp con Rick Davies en 1969. El éxito llegó de forma lenta pero segura. Dreamer, Give a little bit, The logical song .... Los éxitos se fueron sucediendo en siete álbumes durante un período en el que la banda de rock progresivo se desarrolló hasta convertirse en un monstruo que llenaba es, culminando en la publicación de Breakfast in America en 1979.
“El éxito es una trampa, y yo caí en ella. Mi identidad como ser humano fue absorbida por la identidad de músico. Yo sólo pensaba en términos de audiencias, de críticas y de la existencia de la banda. Sorprendentemente The logical song hablaba de todo eso incluso antes de conocer el éxito: ‘¡ Por favor, dime quién soy yo !’”.
En 1982 Roger Hodgson llegó a un acuerdo con los demás miembros de la banda, que parece realmente ingenuo dentro del implacable mundo del espectáculo. El abandonó "su" Supertramp, pero cedió el nombre del grupo a los demás. Solo una condición: sus composiciones, más de la mitad del repertorio, no deberían volver a ser interpretadas por la banda. Solo podrían interpretar las canciones de Rick Davies en el futuro. Un apretón de manos selló la promesa …

"Recuerdo haber compartido escenario con la banda, pero eso es un recuerdo de otra vida"

“Dejar Supertramp fue un gran reto. Había dedicado 13 años de mi vida a la banda, no a Roger Hodgson como artista. Entonces fué muy duro descubrir que mi nombre no significaba gran cosa para el público”. Oficialmente cansado del negocio de la música, quiso ocuparse de sus dos hijos pequeños y se trasladó al Norte de California, donde todavía vive y donde fué desarrollando gradualmente su carrera en solitario. “Llevo un estilo de vida muy sencillo. No tengo una casa en cada país, trabajo sin agentes y mi manager es una amiga. Doy conciertos cuando me lo piden”. Entonces surge la pregunta: ¿ Escogió el trabajo equivocado ? ¿ No mola ser una estrella del pop? La naturaleza de su éxito fue a la vez su malestar: ser un autor de canciones llenas de sinceridad que tras su marcha de la banda tuvieron que soportar la etiqueta de ‘molantes’ mientras colisionaban con el rock punk de finales de los 70.

El mundo del espectáculo parece exigir un mínimo de malicia de la que Hodgson parece carecer. El, que declara ser “un creyente absoluto pero sin religión”, no es irrespetuoso con su antiguo compañero Rick Davies, incluso aunque éste acabara rompiendo su promesa. Desde 1997, cuando Supertramp se reformó (sin Hodgson), están interpretando todos sus grandes éxitos.
“No ha sido honesto sobre la gira 2010 de aniversario, que ha sido vendida como la ‘reunión original’. Me sentía infeliz por los fans. No habrá nunca una reunión, sé que ya no habría la magia de antes”.
¿ Arrepentimientos ? “Ninguno. Recuerdo haber estado en el escenario con la banda, pero eso es un recuerdo de otra vida. He hecho las paces conmigo mismo. Siempre estás solo en el momento en que vas a dormir. Y si te mueres, no puedes llevarte al publico contigo”.

 

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